El hombre jaula y Los pasados

El hombre jaula

Cuando estoy bailando
utilizo mi cuerpo
para hacer una equis perfecta:
arrojo a cada lado manos y piernas
y lanzo el cuello hacia la espalda
como un hombre
degollado.

La postura desencadena el estiramiento
de mis veinte dedos: me enredan y se amarran
y después de fundirse
se vuelven barrotes de hierro.

Descontrolados los dientes me trituran la lengua

y la metamorfosis
termina
con la viscosidad de lagañas
que me enclaustran los ojos
y la creación
de una puerta
que se abre hacia adentro:

si intentara salir me estaría apuñalando.

Los pasados

Repetidamente el columpio
se queda fijo
en lo alto.

A veces lo empujo yo mismo,
otras lo frena mi madre.

Siempre el columpio se vuelve
enemigo,
da media vuelta
y me tumba.

Ahora ha hecho un giro
perfecto.

Y me sigo meciendo.

A veces me empuja mi madre,
otras me freno yo mismo.