Sección Verde (I)

Las rampas en las piernas te acercan a Dios Todopoderoso.
El cuerpo cansado en extremo empieza a bailar al ritmo de la música de las esferas.
La música de las esferas tiene que ser Soul: la música de los esclavos.
El cuerpo cansado conecta con el universo.
Entre padres del desierto y superhéroes.
Cargar piedras=Mantenerse en pie sobre una columna=ser alcanzado por un rayo mortal=volar por el espacio a lomos de un Byakhee[1].

August Py, Temblores, Documento sin título 17,
fecha de modificación 06/04/2006 02:34

La obra de mi amigo August Py consta de tres carpetas alojadas en un disco duro extraíble: la primera se llama «Temblores», la segunda «Durmientes» y la tercera «Caídas». Cada carpeta contiene cien documentos de Word sin títulos, pero numerados. Los documentos están compuestos por entre tres y cinco páginas de notas, frases sueltas y parágrafos independientes. A excepción de los Documentos sin título 89, de «Temblores», 11 y 67 de «Durmientes», formados por un único texto[2].

Gracias a las fechas de modificación he podido establecer algunas intuiciones de cómo escribió August su obra. El documento con fecha más antigua es el 4 de «Durmientes», que se modificó por última vez el 15/1/2004 a las 17:36. Aunque sospecho que la carpeta «Temblores» fue pensada antes y posteriormente rehecha a partir de la escritura de «Caídas». En verdad creo que la idea central que subyace en toda la obra fue gestada entre el 01/03/2010 y el 27/05/2010. Durante este periodo de casi tres meses se reescribieron siete documentos de «Caídas» y cincuenta y tres de «Temblores». La obra, empero, no puede considerarse terminada: August trabajó en ella hasta el día antes de su muerte, dejando como último cambio algo, es imposible saber el qué, en el Documento sin título 87, fecha de modificación 30/09/2011 04:58.

Supongo que fue en ese contexto, delante de la pantalla, en horas muertas, donde empezó a gestar su obra en secreto. Ni yo ni su madre sabíamos nada, y casi no tenía contacto con más gente, aparte de las reuniones con los clientes y con las empresas que lo contrataban. Nunca había dado señales de querer escribir. Ni yo fui nunca capaz de entrever su genio, pero creo que eso dice más de mis limitaciones que de la personalidad de mi amigo. Aunque no puedo dejar de pensar que August no esperaba tener ningún lector. Parece que escribió por puro placer, pero es imposible saberlo, pues el proyecto se truncó el uno de octubre de 2011, con su inesperada muerte.

Me doy cuenta que aún no he dicho cómo murió mi amigo. Me es difícil todavía hablar de ello. En resumen, August se quejó de comezón en las piernas la noche del treinta de setiembre, cuando cenaba con su madre. Y poco después de modificar el Documento sin título 87 murió. Su cuerpo fue hallado por Teresa la mañana siguiente, ya rígido. Creo que esto es lo último que escribió:

Temblor como enfermedad. Corea de Sydenham. Mal de San vito. Danzad,
danzad malditos.
Bailarines sagrados, temblores agudos, micro gusanos de la arena bajo la piel[4].

La ficción es una huella, un documento mediante el cual se expresa en nuestra realidad la existencia de otras realidades.

Las otras realidades son dimensiones inferiores, en tanto que no tienen espacio ni tiempo, solo información.

Puede ser que el canal mismo de contacto ejerza una compactación de la información para que esta pueda llegar hasta nuestro mundo. En ese punto la teoría no es clara.

En todo caso nosotros percibimos esas realidades como eternas, pero expandibles por medio de la adición de información.

August pone este ejemplo: Los personajes de Lovecraft viven en una dimensión inferior a la nuestra. Sus aventuras existen como un todo, sin tiempo. El cambio en su universo se puede dar sí y solo sí sucede alguna novedad que pasa a formar parte del todo, que siempre se mantiene, pero puede crecer.

No está claro dónde existen estas dimensiones de información pura. Mi amigo, en determinados pasajes da a entender que viven en la cabeza de los hombres; pero no porque seamos sus creadores, más bien actuamos como servidores que mantenemos la red de universos con nuestra actividad neuronal.

Si nosotros tenemos acceso a esas dimensiones, acceso que explica la predilección del ser humano por la ficción, es de suponer que las susodichas dimensiones tienen acceso a nuestra realidad.

August postula que las ficciones de corte fantástico son expresión de la permeabilidad entre las dimensiones informacionales y la nuestra. Siguiendo con el ejemplo anterior, mi amigo postula que la experiencia de los personajes de Lovecraft ante monstruos que no pueden ser descritos, cuya geometría y morfología resultan imposibles de discernir, no es nada más que la expresión, por parte de un ser de información pura, del encuentro con un humano de nuestra realidad: móvil y complejo por causa del espacio y el tiempo.

Así, algo para nosotros tan común como la desaparición, la destrucción de las cosas o su cambio, serían entendidas por un observador de una dimensión inferior como hechos monstruosos, en el sentido de que son inasibles a su experiencia.

August asienta la existencia de ese canal de información entre nuestro mundo y la ficción en una ley física llamada «Principio de Reversibilidad» según la cual aquello que entra en tu horizonte de experiencia te aloja en el suyo.

Creo, y me permitirán un apunte de filosofía, que Nietzsche lo expresó mejor al decir: si miras al abismo el abismo te mira a ti[5].

Por todo esto, mi amigo llegó al convencimiento que era posible viajar entre esas dimensiones inferiores y la nuestra. Se mostró convencido de que diversos personajes de ficción habían conseguido llegar a nuestro mundo. A uno de estos seres lo llamó Carter[6].

Hasta aquí mi pobre explicación del pensamiento de August Py. No he sabido reflejar la densidad de su aliento poético, y toda posible incoherencia que el lector pueda encontrar se debe achacar a mi falta de sutileza. Quizá por eso he dejado para el final de mi exposición algo que puede hacer entender, si no la teoría, sí la voluntad que guió a mi amigo:

August Py y yo éramos vecinos durante dos meses al año. Nuestros padres habían adquirido dos parcelas en la urbanización Can Xargall, en el término municipal de Vilanova del Vallès. El momento más esperado para nosotros, cada verano, era la feria que visitaba el pueblo por la fiesta mayor. Recuerdo con gran afecto las tardes dedicadas a las casetas de tiro, a los puestos de pesca de peces de plástico y a los autos de choque; y sobre todo los inmensos dibujos hechos con aerógrafo que decoraban tanto las atracciones como las camionetas de los feriantes. Eran escenas épicas que pretendían sintetizar todo aquello que un niño amaba. Aparecía, por ejemplo, un bárbaro rubio de torso desnudo, con un espadón en su mano derecha y una pistola láser en la izquierda. Sentada en su hombro una princesa extraterrestre con los pechos desnudos señalaba una especie de galeón brillante, pequeño, perdido en la infinidad del cosmos; y por el suelo dormitaba un lagarto gigante. Uno de esos dibujos, el que August refiere en el Documento 13 de «Temblores», mostraba a un astronauta del futuro, vestido con traje rojo y escafandra blanca, montando un dragón verde de ocho patas. August reconoció la cara del viajero del espacio en un feriante que pululaba por los autos de choque, lo describe así:

Su rostro blanco, su pelo blanco, sus ojos azules, casi blancos, como de haber viajado mucho. Como si todo el viaje entre dos mundos se le hubiera impreso en los ojos. Y le quedaba, evidentemente, un temblor por el cuerpo. El signo de una rampa intrínseca de todos los viajeros entre mundos. Carter trémulo que marca el ritmo de la música de las esferas.

 

 


[1] Los Byakhee son horrendas criaturas aladas pertenecientes a los Mitos de Cthulhu. Creados por H. P. Lovecraft, estos monos cadavéricos y alados pueden viajar por el espacio interestelar y a veces llevan a humanos en sus grupas, aunque tienden a dejarlos en mundos poco seguros y bastante atroces.

[2] El documento 89 de «Temblores» trata sobre el origen de Firestorm, un oscuro superhéroe de la editorial DC. Los documentos 11 y 67 tratan sobre las figuras de plomo de la casa Mithril, el primero, y sobre el uso de esas figuras en un corto de animación, el segundo. Ninguno de ellos parece tener relación con el resto de documentos.

[3] Soy consciente que ahora se le llama cultura geek, freak, nerd y todo eso. Pero August se crió en Barcelona, y compró casi todo lo que ha sido mi herencia en Gigamesh, una tienda que en su cartel reza “vicio y subcultura”, así que no me referiré de otra manera a los géneros que August amó.

[4] Aquí August se puede referir tanto de los Cthonians, gusanos subterráneos que aparecen en los mitos de Cthulhu de Lovecraft; como a los gusanos de arena que aparecen en  el ciclo de Dune, de Frank Herbert.

[5] Frase que, extrañamente, recuerdo que la cadena de televisión TV3 uso para promocionar la película de Gary Oldman y Kevin Bacon Ley Criminal.

[6] En ningún documento se especifica el porqué de la denominación. Puede ser en honor a Randolph Carter, que viajó a la tierra del sueño, o a John Carter que llegó a Marte, pero, otra vez, esas son suposiciones mías.